viernes, 13 de junio de 2008

Memento a mi lado, memoria de elefante

Soy un desastre para las fechas. La memoria, MI memoria en la que tanto confiaba comienza a fallarme. Y sí, se hace mucho más evidente cuando se trata de recordar los cumpleaños de los seres queridos. Pido compasión, si vierais a un pobre hombre en una silla de ruedas no le diriáis "corre cabrón!"; yo también soy un discapacitado.

Pero por qué recordar el día en que se nació? Ni te acuerdas, ni quieres acordarte, ha sido y será el peor día de tu vida aunque tú no lo sepas. Es como levantarse cada mañana sólo que multiplicado por mil y con una ostia del médico en vez de el ruido del despertador. Propongo algo: celebrar los días del nombre y no los del nacimiento, como hacen en algunas partes de Polonia, porque como dicen allí, todos los animales nacen, pero sólo los humanos tienen nombre.

- "Eso es mentira, hasta las vacas tienen nombre"

- "Si empezamos a joder las proposiciones nada más empezar, yo lo dejo!"

Si es que es normal olvidarse! Olvidándote demuestras cuanto te importa la gente de la que te olvidas! Que no, que no es una paradoja. Veamos: cuando de verdad te importa alguien, no quieres quedar bien, porque se supone que ya haces eso el resto del año y no tienes que quedar bien en el día que conmemoran la primera vez que les pusieron el culo colorao; olvidándote demuestras que para tí lo importante no es, usando una comparación estudiantil, el día del examen; es la evaluación continua y ahí eres el puto crack.

No sería mejor hacer caso a Lewis Carrol y como los protagonistas de Alicia en el país de las maravillas celebrar los no-cumpleaños? Si hace falta echar mano de psicotrópicos para poder ver gatos que desaparecen y demás, pues se hace, que uno es amigo con todas las consecuencias. Así la probabilidad está de nuestro lado y siempre es más fácil sacar el bueno de 364 buenos, que el bueno del otro montón. Las estadísticas no mienten!

Vosotros, sí, vosotros que meneais la cabeza pensando que soy una desgracia humana, seguro que os habeis visto en la situación de haberos olvidado de un cumpleaños. Esa sensación de remordimiento por no cumplir con el orden social establecido. Si es que estoy casi seguro que todas las revoluciones empezaron por uno que se olvidó un cumpleaños y pensó que para que no volviera a ocurrir pues casi mejor que cambiar la sociedad. Y si no, por qué creeis que con la revolución francesa cambiaron el nombre de los meses? El caso más claro de la Historia de la Humanidad de o follamos (nos olvidamos) todos o la puta (el calendario) al río. Y el calendario se mojó.

Ser un memento de las fechas es como ser un árbitro de fútbol. Hagas lo que hagas siempre habrá alguien que no esté conforme. Los insultos, las miradas de odio, las agresiones físicas... Y tú sin tarjetas! Y claro, pasa lo que pasa, que nadie me dice nada y expulso al 20, inocente del todo, mientras el 16 sigue en el campo y luego claro, me cantan "ha sido el 20, pellizco y expulsión"...

Los olvidadizos, los mementos, somos los revolucionarios del siglo XVIII y XIX, los negros de los años 50, los inválidos de los 70, los sidosos de los 90. Somos las víctimas de las costumbres, los discapacitados de esta nueva era. Los fabricantes de móviles lo saben y por ser como somos un grupo tan grande, crearon las alarmas de cumpleaños. pero como también saben que la pela es la pela, consiguieron que la vida del móvil bajara a un año. Nos abandonaron.

Con todo esto en mente, nunca, nunca llegueis a esta situación. Pude resultar incómoda y dolorosa, a la par que crear desasosiego y stress:

- "Cuándo es mi cumpleaños?"

- "Eres géminis"

- "Sí pero, CUÁNDO es mi cumpleaños?"

- "Si no lo sabes tú, como quieres que te lo diga yo!"

Que así sólo provocas acortar la vida de quien sufre este interrogatorio. En serio, si hicieran un estudio se vería que estas conversaciones equivalen a fumar 2 paquetes diarios durante 3 años. Se puede ver mucha guerra contra el tabaco, pero todavía no había nadie que alzara la voz contra los cumpleaños. Yo ya lo he hecho.

Cuando ese amigo del alma se olvide, venid aquí, releed y perdonad. Es lo que él haría. Es lo único que pide. Y en caso de que el perdón no sea una opción, entonces y sólo entonces, recordad que los pellizcos los carga el diablo y que los moratones conllevan explicaciones con diálogos similares a los expuestos ahí arriba. Al fin y al cabo estamos hablando de un amigo y si le acortas la vida, no habrá quien juegue a la petanca (brisca, tute, chinchón, mus) contigo en el futuro.

(Para San, como regalo de no-cumpleaños. Para el resto de personas que hayan sufrido/sufrirán mi ineptitud para recordar fechas. Con cariño)
(basado en el "esquema" del gran Casciari)

1 comentario:

Juan Miguel dijo...

Te habrás acordado de felicitar a tu media naranja por lo menos, ¿no?

Ya he pillado medio regalo...